
Claudia Núñez Padilla
Gerente Proyectos de Vivienda Comfacesar
Los conjuntos inmobiliarios sometidos al régimen de propiedad horizontal se han venido consolidando en la ciudad de Valledupar como una tendencia habitacional para hogares que buscan seguridad, bienestar y calidad de vida. La propiedad horizontal es mucho más que la administración de bienes privados y públicos; ante todo, es un espacio democrático para la interacción dinámica de la sociedad, bajo los preceptos del respeto, la dignidad y la tolerancia, en un hábitat común donde se deben materializar sus principios orientadores, consignados en la Constitución Política de 1991, como lo son la función social y ecológica de la propiedad, la convivencia pacífica y la solidaridad social.
Y es que, si bien la Ley 675 de 2001 que le da vida en el ordenamiento jurídico a la propiedad horizontal como una forma especial de dominio en virtud de la combinación de bienes privados y comunes, fue expedida hace 25 años exactamente, su impacto real se ha venido consolidando en la ciudad en la última década en donde las dinámicas poblacionales y sociales la han llevado a hacer una opción preferente al momento de adquirir vivienda.
Hoy podemos ver como en las diferentes comunas de la ciudad de Valledupar, se erigen proyectos habitacionales en propiedad horizontal, para distintos estratos socioeconómicos, en los que factores como la seguridad y el confort han dejado de ser exclusivos para las personas con mayor valor adquisitivo y han venido siendo demandados por hogares ubicados especialmente en estratos 3 y 4 en proyectos de vivienda de interés social preferiblemente, cuya oferta disponible ha sabido interpretar la demanda de los clientes: vivir en un lugar que les brinde seguridad, máxime si existen hijos pequeños y amenidades para el disfrute como senderos peatonales, parques, piscinas, entre otros.
Con la evolución de la sociedad y de los estándares de la población la propiedad horizontal también ha tenido que adaptarse y es así como, por ejemplo, hoy en día es obligatorio que dichos proyectos inmobiliarios contemplen diseños inclusivos para personas con movilidad reducida, el uso de ascensores en el caso de Valledupar a partir del 5º piso según la norma urbanística, la incorporación de parques de juegos para mascotas y canchas de pádel, disciplina deportiva en gran apogeo.
Sin embargo, si bien es cierto que los proyectos inmobiliarios en propiedad horizontal gozan de una gran aceptación a nivel del mercado, también es cierto, que desde el punto de vista de la convivencia se enfrenta a grandes retos toda vez, que culturalmente la ciudad, a diferencia de las principales ciudades del país, como Bogotá, Medellín, Cali y Barraquilla, no se ha caracterizado precisamente por tener inherente, es decir, en su ADN vivir en comunidad, compartiendo espacios, sometiéndose a las reglas de la sana convivencia, que no es más que el cumplimiento de los deberes como propietario y el respeto de los derechos de los demás miembros de la copropiedad. Por ello son frecuentes las quejas por comportamientos y/o conductas que atentan precisamente por esa convivencia pacífica, para citar algunas, alto volumen de la música, reparaciones y/o arreglos de los inmuebles a horas destinadas al descanso, mal uso de las zonas comunes, no recoger los excrementos de las mascotas y que son las causas más frecuentes de conflictos.
Pero adicionalmente existe otro aspecto a tener en cuenta y es que, al habitar un conjunto inmobiliario sujeto al régimen de propiedad horizontal, nace para el propietario o residente la obligación del pago de las expensas, conocidas como cuotas de administración, las cuales tienen como destino principal el mantenimiento de las zonas comunes de la copropiedad, gasto que deberá en su presupuesto mensual o canasta familiar, al ser de obligatorio cumplimiento el pago de las mismas.
La tendencia de los proyectos inmobiliarios sometidos al régimen de propiedad horizontal en la ciudad, es irreversible, el mercado así lo asimila y lo demanda, es cada vez más consciente de los beneficios en términos de seguridad y bienestar integral y se convierte en el escenario ideal para la integración de la comunidad que en ellos residen, y en la medida en que las necesidades de la población vaya presionando los cambios sociales y tengan mayores exigencias, los desarrolladores, constructores y/o promotores de estos conjuntos inmobiliarios tendrán que ir adaptando su oferta habitacional a las nuevas expectativas de sus potenciales clientes.
En los conjuntos inmobiliarios, la propiedad horizontal no solo ordena el espacio: fortalece la comunidad y convierte cada decisión compartida en la base de un entorno más seguro, armónico y sostenible.
Muestra de ello son los proyectos de vivienda que la Caja de Compensación Familiar del Cesar COMFACESAR, ha gerenciado; entre ellos: Unidad Inmobiliaria Villa Bolivariana, conjunto de torres de 576 apartamentos, construido en lote aportado por el Fondo de Vivienda de Interés Social y Reforma Urbana de Valledupar (FONVISOCIAL), de los cuales 384 correspondientes a las torres 1A, 1B, 2A Y 2 B, son habitados por sus propietarios desde hace más de 2 años. Hoy la copropiedad que allí funciona se ha convertido en un ejemplo de convivencia armónica y las zonas comunes: parqueaderos, pasillos, parque, portería y lobby de entrada se mantienen en excelentes condiciones.
El otro proyecto, es el de Unidad Inmobiliaria Comfacesar, en el cual la Caja funge como aportante del lote ubicado en la comuna 5 de la ciudad, la zona de mayor valorización inmobiliaria, en donde se construyeron 2 torres que comprenden 144 apartamentos con sus zonas comunes: Salón social en la Azotea, BBQ, parqueadero, ha sido muestra de cómo hacer una transición entre la administración provisional que estaba a cargo del constructor a la entrega de las zonas comunes a la Copropiedad que lleva el mismo nombre de proyecto y que ha redundado en el bienestar de sus residentes, al embellecimiento de las zonas comunes y a la convivencia pacífica.
Los proyectos inmobiliarios en propiedad horizontal son un estilo de vida que llegaron para quedarse y que se seguirán extendiendo a lo largo y ancho de la ciudad, adaptándose a los cambios y hechos sociales que deberán ser incorporados en sus respectivos reglamentos y comités de convivencia, para regular la vida en comunidad, que es uno de los fines y objetivos de la propiedad horizontal.
