CORRER POR UN SUEÑO: LA META COMPARTIDA DE LOS ECHEVERRI

Por: Vidiana Bendeck Rueda

Detrás de la medalla de plata de un joven atleta cesarense se esconde una historia de disciplina familiar, esfuerzo diario y una doble carrera profesional construida paso a paso, una en Comfacesar y otra sobre las pistas de atletismo.

En los 110 metros con vallas del Campeonato Nacional Sub-20; el cronómetro se detiene, Carlos José Echeverri Baleta cruza la meta y conquista la medalla de plata. El mérito es doble, porque este logro fue midiéndose contra deportistas de mayor edad, siendo él aún de categoría Sub-18.

Desde la tribuna del estadio Pedro Grajales de Cali, se escucha el grito a todo pulmón de un padre orgulloso: Carlos Alfonso Echeverri Herrera. Con el corazón acelerado de la emoción y la certeza de que su hijo acababa de asegurar su clasificación a los próximos Juegos Nacionales de la Juventud y a los Juegos Nacionales de Mayores. con este resultado, el joven atleta de 15 años, se consolida entre los mejores del país en su categoría y se proyecta para competencias internacionales.

Lo que comenzó como una aventura hace 8 años, cuando un docente identificó en el pequeño Carlos José una habilidad natural para la velocidad, terminó en una vocación familiar. Hoy, el atletismo es el punto de encuentro de los Echeverri, ambos van juntos al gimnasio, comparten lecturas, debaten sobre libros y analizan cada competencia con la mirada puesta en la meta.

“Más que una responsabilidad de padre, es una pasión que también vivo a través de mi hijo. El atletismo ha creado entre nosotros una conexión única que va más allá del lazo familiar; ha sido el puente para compartir momentos de felicidad, tristezas, consejos. Yo le digo a mi hijo que sus sueños deben ser más grandes de lo que él pueda imaginar, que debe ser coherente con esos sueños y las acciones y decisiones que hoy toma, y que debe ser persistente y avanzar ante las pruebas y obstáculos difíciles que encuentre en la vida”. Reflexiona Carlos, mientras su voz refleja el orgullo de padre. Con ese mismo ímpetu, sigue contando: “vamos al gimnasio juntos, los fines de semana nos levantamos muy temprano a entrenar. Yo siempre trato de estar ahí”.

Para todo deportista, la disciplina es la clave, y en Carlos José esa no es la excepción. Esa misma constancia que esta promesa del atletismo demuestra en la pista es la que ha marcado la vida laboral de Carlos Padre. Su historia en Comfacesar no empezó como directivo, sino como pasante en la entonces División Administrativa de Comfacesar; sin cámaras ni reflectores, pero con metas claras, fue escalando posiciones donde los obstáculos se superaron con entrega, hasta asumir la responsabilidad de liderar la Gerencia de Sostenibilidad de la Caja de Compensación Familiar del Cesar.

Para la familia Echeverri Baleta, la Caja trasciende lo laboral. “Comfacesar es una bendición para nosotros como familia. He visto a mi papá esforzarse y trabajar duro por sus metas y eso me inspira cada día”.

Entre tanto, para Carlos, el gerente, Comfacesar significa: “mi casa, la empresa que me permite acompañar a mi hijo en sus sueños y celebrar con orgullo sus logros, crecer como persona y como profesional y ser un ejemplo para mis hijos”. Afirma también que en la gestión de la Sostenibilidad y en el rendimiento deportivo existe la misma premisa: Son un propósito de vida, son objetivos y sueños que se construyen con disciplina, coherencia y compromiso, son metas que se logran con el trabajo, disciplina y la constancia de cada día.

Carlos sigue siendo el gran mentor y ejemplo de Carlos José, transmitiéndole que el mayor triunfo nace desde el corazón y los retos que se tracen en la vida. “Estudié con sacrificios y me esforcé para llegar a donde estoy. Le cuento mi historia porque sé que él llegará muy lejos; sus metas son más ambiciosas que las mías y mi amor de padre es impulsarlo a alcanzarlas”.

En esta carrera compartida, la verdadera victoria no es solo cruzar la meta, sino el camino que recorren juntos y los lazos que se fortalecen entre padre e hijo.

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